
Poema desde tus piernas hasta tu frente acariciada

Poema desde tus piernas a tu frente acariciada
Tus piernas de marfil y en zuecos bien calzadas
Tallados en la madera de una fragata navegada.
Y tus ojos memorables del color de la aguamarina
Que se nos abren y enamoran con dulzura asesina.
Y tus labios libadores sólo para los besos nacidos
Que me hablan verdades en la cama, amanecidos.
Tu pelo, ensortijada maraña, caprichoso sin calma
Dibujando el mapa de Dios en el blanco de la cama.
Y tu vulva ofrecida a nuestro placer en ceremonias
Oficiadas por sacerdotes protectores de las momias.
Tus generosas nalgas sobre las cuales tu estudias
A Ovidio que escribía con una caña en agua turbia.
Tus pechos compartidos con los labios de los hijos
Y con ellos el amor en común en versos castizos.
Tus finas manos coleccionando todos los anillos
Por ser ellos los que legitimaron el oro amarillo.
Y tu ombligo como el centro del infinito camino
Para correr bien ebrios sin importarnos un comino.
Tu lengua en elástico movimiento, vocal, y verbal
Sabiendo por ella el nombre del peligro proverbial.
Y tu frente toda acariciada por la Belleza alucinada,
Al saber que por fin encontró a su hija idolatrada.
Alfredo Benavidez Bedoya


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