
La Orquesta y el Coro

La Orquesta y el Coro.
Texto corto para mis devotos pero sufridos Lectores.
El violoncello es un violín geronte patinando sobre las
curvas de la guitarra que abre su boca para que el joven
fagot se meta en ella misma como se meten en nosotros los
golpes primarios de las tumbadoras y ellas son las notas
que sobran por ser elementales llamados al orden dentro de
la familia orquestal que si no fuera por los obóes no
tendrían donde tomar el agua necesaria para terminar la
pieza y ellos la traen pues su dulzura llama al mar de la
China y lo hace mojar a todos los instrumentos de madera y
ahora parece que el pianista se nos durmió el muy tutti y
ninguna flauta traversa se hace cargo de los agujeros que
nadie tapa con los dedos dormidos del pianista que excedía
su función y metía los dedos por todos lados sin que
ninguna soprano denunciara acoso y al contrario si era
soprano ninguno es por eso que no creo que si no se
despierta el borracho del pianista nadie cantará y el final
será el final de mi contrato a menos que lo pateé al tarado
y al saberse descubierto nos muestre la grandeza que nunca
tuvo pero que los ignorantes que lo siguen le reconocen y
gracias a sus firuletes el aburrimiento abandone la bancada
de los cobres que de natural tímpano vibrante y masculino
queda en algo que chorrea desgano y no invita a cantar y
menos a hacerlo bien serenísimo como corresponde cuando
algo se nos duerme y no importa porque ahora se trata del
campanero que casi nunca trabaja por preferir los
compositores modernos el timbre a la campana pero el
barítono parece que sí quiere salir en la foto y se manda
el arrebato de un canto prohibido por la municipalidad hace
48 horas y como corresponde el móvil policial se lo lleva y
ahora como hacemos para cantar las notas del preso porque
tiene ese timbre de voz único y ese ímpetu que fue lo que
acabó con él en realidad y ahora el Bajo Tenor y el
Contrabajo se toman el trabajo de interrumpir por cosas de
todo tenor para impedir mi liderazgo tema recurrente desde
el film de Fellini sobre otra orquesta pero no tan pipona
como la mía que ensaya en el auténtico Teatro Colón de
Buenos Aires y creo que me comí todas las comas y si me
dices qué pasa con las comas y porqué me señalas por
habérmelas comido si siempre pensé y me lo confirmaste que
comiendo y comiendo ganábamos el SuperJuego.
Prof. A. Benavidez Bedoya
Sereno de Noche. Teatro Colón. Buenos Aires. Argentina.


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