
Cincuenta y tres años

Cincuenta y tres años
Cincuenta y tres años.
Todos los que ya no tengo por haber sido en ellos.
Salvo el año en que estoy siendo, al escribirles esto.
Cincuenta y tres años.
Todos bien sufridos y muy bien vividos, salvo uno.
Salvo el que ocupa mi melancolía toda ella reunida.
Cincuenta y tres años.
Todos generosos en viento, en lluvia y en olores.
Salvo el que no obedeció y se durmió todo el año.
Cincuenta y tres años.
Todos dominados por el deseo, el beso y el orgasmo.
Salvo el año que encierra mis fantasías incumplidas.
Cincuenta y tres años.
Todos llenos de familias y de duras peleas familiares.
Salvo el que viviremos para tratar de volver al afecto.
Cincuenta y tres años
Todos enfermos en el odio y curados en el amor.
Salvo aquél donde escondo mis amores desleales.
Cincuenta y tres años.
Todos plenos de errores y de entuertos, salvo uno.
Salvo el que dedico al estudio de la equivocación.
Cincuenta y tres años
Todos ellos dedicados al ejercicio de la voluntad.
Salvo aquél otro donde tiro todas mis decepciones.
Cincuenta y tres años
Todos formando un viaje por la geografía del placer.
Salvo el que me dará el dolor que me falta conocer.
Cincuenta y tres años
Todos ellos detrás de la verdad, con pasión y energía.
Salvo el año de la mentira y del desgano que ella trae.
Cincuenta y tres años
Todos años de trabajo sin ayuda y casi ningún beneficio.
Salvo el año que guarda el placer que el arte supo darme.
Cincuenta y tres años
Todos divididos en las cuatro muy distintas estaciones.
Salvo el que se quiso detener en un bochornoso Febrero.
Cincuenta y tres años
Todos recorridos por la política incomprensible de mi país.
Salvo el año eleccionario donde todos ganaremos por igual.
Cincuenta y tres años
Todos ellos declarados ante la Ley desde mi nacimiento.
Salvo el que me robé para vivirlo al ya no tener otro más.
Cincuenta y tres años
Todos despedidos a sus finales con las fiestas pirotécnicas.
Salvo el que nunca quiso terminarse y lo sigo yo viviendo.
Cincuenta y tres años.
Todos con cine, teatro, sexo, música, pizza, café y vino
tinto.
Salvo el año que lo pasé todo nadando hasta el Lejano
Oriente.
Cincuenta y tres años
Todos dedicados a ser aceptado, pero con mis condiciones.
Salvo el año en el que me expulsaron de los cuatros lados.
Cincuenta y tres años
Todos en el calendario de mi época y en mi reloj personal.
Salvo el que hizo época al romper el reloj en 53 pedazos.
Cincuenta y tres años
Todos iniciados con pujanza y brío, y terminados muy rápido.
Salvo el postrero, el cual exigirá de mí el brío ya
terminado.
Cincuenta y tres años
Todos llenos de los ritos vitales completos hasta el fin.
Salvo el que seguirá a mi muerte y que será de los otros.
Cincuenta y tres años en cifras totales,
que restando los veinte recién salvados,
nos dan exactamente la edad del Cristo.
O sea que deberé cuidarme mucho más.
Porque este año hay unos que pretenden,
al que esto suscribe, por fin crucificarlo.
A los ya hoy declarados,
los cincuenta y tres años,
menos veinte ya salvados.
Alfredo Benavidez Bedoya


|