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Alfredo Benavidez Bedoya

novedades / La rebelión de las lenguas

La rebelión de las lenguas

La rebelión de las lenguas



Sepa Usted, Señor Comisario,

que en los lejanos campos donde laboramos con mi familia

están ocurriendo variadas curiosidades muy sorprendentes.

Y que todas ellas merecen un severo tratamiento policial.



Sepa Usted, Señor Comisario,

que las lenguas cambian de sujeto dicente por las noches,

que se presentan esas lenguas fuera de lugar por la mañana,

Y que por esto, el gobierno de todo lo pierde quién lo

tuvo.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que mi viejo burro pía y pía como un ave canora enamorada.

Que mi gallo despierta a mi familia recitando odas en

catalán.

Y que todos somos frugales y ni vino ni droga nunca tomamos.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que mi propia lengua derivó del español decente conocido,

A la impiadosa y ruda geringoza de los bereberes camélidos.

Y que ahora mi adorada yegua me habla en dulce francés.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que el cura nos sermomeaba siempre en latín y nada

entendíamos.

Pero es mucho peor oírlo a él celebrar la santa misa a los

ladridos.

Y todavía peor, es oír consejos de mi perro en académicos

latines.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que el matrimonio se me va en la lengua bielorusa de mi

mujer.

Que todo cambia y cuando hablo bieloruso ella lo hace en

guaraní.

Y que ahora se le ha dado por los dulces lamentos de las

ballenas.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que no hay traductor que nos aguante sin exigir salarios

mayores.

Que nunca saben los pobres, desde donde hacia donde

traducir.

Y que no importa , pues todos ya hablan una lengua pero

oyen otra.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que el pez en la pecera muge, y que el ratón nos canta

serenísimo.

Que las vacas hablan entre ellas solamente en lenguas bien

muertas.

Y que la leche no se las puedo ordeñar porque les ladro sin

quererlo.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que mi caballada formó un coro para cantar maitines

medievales.

Que las ranas deslenguadas de la laguna croan en inglés

británico.

Y que los pájaros desde arriba me gritan obscenidades en

alemán.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que la útil fuerza pública debe poner a cada lengua en su

lugar.

Que para eso las órdenes deben ser escritas por el oficial

a cargo.

Y así se podrá proceder, aunque hablen todos una voz

singular.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que deben cuidarse del que desordena todo de peculiar

manera.

Que creo que él sabe como desordenar también a la fuerza

pública.

Y que, si no quieren una Babel en el presidio, no le

permitan su arte.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que a mi parecer las lenguas cambian porque alguien se

beneficia.

Que es Mandinga el dueño de este caos y suyo el beneficio

que trae.

Y que necesitará Usted mucho dominio y destreza para

detenerlo.



Sepa Usted, Señor Comisario,

Que aquí sentado esperaré que Usted ordene a las lenguas

rebeldes.

Que su Comisión deberá cumplirse, o su salario será dado al

fisco.

Y que a su familia derivaré el desorden que no supo Ud.

disciplinar.



Sin otro particular, lo saluda a Usted, atenta y

respetuosamente,

desde el humilde lugar que le tocó ocupar en nuestro triste

mundo:





Alfredo Benavidez Bedoya.

abbc@arnet.com.ar

www.benavidezbedoya.com.ar



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