
La rebelión de las lenguas

La rebelión de las lenguas
Sepa Usted, Señor Comisario,
que en los lejanos campos donde laboramos con mi familia
están ocurriendo variadas curiosidades muy sorprendentes.
Y que todas ellas merecen un severo tratamiento policial.
Sepa Usted, Señor Comisario,
que las lenguas cambian de sujeto dicente por las noches,
que se presentan esas lenguas fuera de lugar por la mañana,
Y que por esto, el gobierno de todo lo pierde quién lo
tuvo.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que mi viejo burro pía y pía como un ave canora enamorada.
Que mi gallo despierta a mi familia recitando odas en
catalán.
Y que todos somos frugales y ni vino ni droga nunca tomamos.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que mi propia lengua derivó del español decente conocido,
A la impiadosa y ruda geringoza de los bereberes camélidos.
Y que ahora mi adorada yegua me habla en dulce francés.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que el cura nos sermomeaba siempre en latín y nada
entendíamos.
Pero es mucho peor oírlo a él celebrar la santa misa a los
ladridos.
Y todavía peor, es oír consejos de mi perro en académicos
latines.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que el matrimonio se me va en la lengua bielorusa de mi
mujer.
Que todo cambia y cuando hablo bieloruso ella lo hace en
guaraní.
Y que ahora se le ha dado por los dulces lamentos de las
ballenas.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que no hay traductor que nos aguante sin exigir salarios
mayores.
Que nunca saben los pobres, desde donde hacia donde
traducir.
Y que no importa , pues todos ya hablan una lengua pero
oyen otra.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que el pez en la pecera muge, y que el ratón nos canta
serenísimo.
Que las vacas hablan entre ellas solamente en lenguas bien
muertas.
Y que la leche no se las puedo ordeñar porque les ladro sin
quererlo.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que mi caballada formó un coro para cantar maitines
medievales.
Que las ranas deslenguadas de la laguna croan en inglés
británico.
Y que los pájaros desde arriba me gritan obscenidades en
alemán.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que la útil fuerza pública debe poner a cada lengua en su
lugar.
Que para eso las órdenes deben ser escritas por el oficial
a cargo.
Y así se podrá proceder, aunque hablen todos una voz
singular.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que deben cuidarse del que desordena todo de peculiar
manera.
Que creo que él sabe como desordenar también a la fuerza
pública.
Y que, si no quieren una Babel en el presidio, no le
permitan su arte.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que a mi parecer las lenguas cambian porque alguien se
beneficia.
Que es Mandinga el dueño de este caos y suyo el beneficio
que trae.
Y que necesitará Usted mucho dominio y destreza para
detenerlo.
Sepa Usted, Señor Comisario,
Que aquí sentado esperaré que Usted ordene a las lenguas
rebeldes.
Que su Comisión deberá cumplirse, o su salario será dado al
fisco.
Y que a su familia derivaré el desorden que no supo Ud.
disciplinar.
Sin otro particular, lo saluda a Usted, atenta y
respetuosamente,
desde el humilde lugar que le tocó ocupar en nuestro triste
mundo:
Alfredo Benavidez Bedoya.
abbc@arnet.com.ar
www.benavidezbedoya.com.ar


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